Psicología en el poker

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En la mayoría de los juegos conocer o no a nuestros rivales generalmente no suele influenciar demasiado el resultado. Pero el poker en este sentido puede ser comparado con un partido de fútbol. No existe equipo de fútbol que no estudie al adversario antes durante, e incluso después de la partida ya que es muy probable que vuelvan a enfrentarse. Es importante conocer nuestras estrategias, capacidades y limitaciones, así como conocer y estudiar la de nuestros adversarios.

El poker es un juego en el que el factor psicológico juega un muy importante papel durante el juego. Los entendedores y estudiosos del juego han observado y clasificado a los jugadores de poker según sus cualidades y características durante el juego.

Los jugadores generalmente pueden distinguirse por dos distintos factores. Por un lado se puede analizar la rigidez con la que toman sus decisiones en las manos iniciales, y por otro lado el segundo factor a analizar es la agresividad con la juegan cada una de las manos.

Un jugador será probablemente catalogado como rígido cuando demuestra observar y estudiar de manera minuciosa la jugada. Son calculadores, y no tienden a arriesgarse demasiado, podríamos decir que son de jugar mas con una mayor seguridad. Este tipo de jugador probablemente decida no participar de un gran porcentaje del juego y sí participar cuando le llegan cartas con las que considera que puede competir. En cambio cuando un jugador no se caracteriza por su rigidez, su criterio para decidir cuando le conviene participar o no de una mano será más inestable, y más azaroso. Este tipo de jugador será más propicio a dejarse llevar por su corazonada que por las cartas que tiene frente a él.

En cambio la agresividad en el jugador se analiza desde el punto de vista de las apuestas, es decir el modo de apostar del jugador. Un jugador "agresivo" hará apuestas fuertes y levantara apuestas preexistentes para intimidar a los otros jugadores. Este tipo de conducta no tiene que ver con el tipo de cartas que tenga en su mano, puede ser que tengo un muy buen juego, como que con su agresividad intente asustar al contrincante. Cuando un jugador en lugar de plantear un juego agresivo decide no levantar la apuesta aunque tenga muy buenas cartas, este tipo de conducta de juego es conocida como pasividad.